Sobre mi...

Me encanta la jardinería y como casi todos empecé con unos tomates en una maceta para probar, empecé a sentir gran curiosidad por la horticultura leyendo libros, foros y realiando cursos. De las macetas pasé a tierra, primero con un huerto de 100m2, luego otro de 500m2 y ahora cultivo uno de 2000m2 en ecológico, dónde doy rienda suelta a mi pasión por las plantas, las hortalizas y mis animales.

SOBRE ESTE BLOG

Con este blog pretendo ir anotando de una manera sencilla todo lo que considero importante en el día a día de mi huerto ecológico a modo de diario, en el que quede reflejada la actividad que realizo en él, para mi propia consulta y para que pueda servir como referencia, ayuda o simple curiosidad a otras personas con mis mismas inquietudes.

Un huerto en el balcón?




Visto el título del comentario alguien podría llegar a pensar que se  trata de una broma, "¿como voy a tener un huerto en un balcón?". Pues  además de ser físicamente posible (Se necesita un espacio desde  1 m2) es ciertamente productivo y no solamente desde el punto de vista  práctico del autoconsumo que ya de por si podría ser motivo suficiente,  pero voy mucho más allá, me refiero a la parte creativa, divertida y relajante como actividad de ocio, una verdadera terapia para el urbanita.







¿Por qué un huerto en el balcón?

Además del valor de lo anteriormente mencionado, deciros que es todo  una experiencia personal el hecho de prepararse una ensalada con los  productos recolectados en tu propia terraza, obteniendo productos con  una frescura que díficilemte podríamos disfrutar de otro modo y además  teniendo la certeza de que no han sido tratados con insecticidas u  otros productos químicos cada vez más frecuentes en la agricultura  industrial, convirtiendo su degustación en una delicia para el paladar  y en una experiancia única. La simple recolección de unas zanahorias,  tomates, berenjenas o guisantes se convierten en un acontecimiento  sobre todo para los más pequeños de la casa, que además aprenderán no  solo a respetar la naturaleza sino a vivir de ella de una manera  responsable. Ya sabeis, ¡¡barra libre de ensalada en la terraza!!!

¿Por dónde empezar?

Aunque ya existen en el mercado productos muy completos para  satisfacer la demanda del cada vez más numeroso grupo de horticultores  urbanos en forma de kits que incorporan todo lo necesario para empezar  a cultivar, como mesa de cultivo, riego por goteo y hasta el propio  sustrato, para empezar no es necesario realizar grandes inversiones,  basta con una simple botella de plástico reciclada de refresco de 2  litros, un poco de tierra y un par de semillas para poder disfrutar en  poco más de un mes de la satisfacción de degustar nuestras propias  lechugas.



También existe la posibilidad de cultivar directamente en un saco de  sustrato en el que haremos unos pequeños orificios para depositar las  semillas y además de ahorrar en recipientes conseguiremos mantener  durante más tiempo la humedad de la tierra y por tanto el consiguiente  ahorro de agua o sencillamente utilizar para ello unas cuantas macetas  a la vieja usanza. Las semillas las podremos recolectar de los propios  frutos que consumimos o adquirirlas en cualquier centro de jardinería o  supermercados, teniendo en cuenta que una vez que recolectemos podremos  obtener nuevas semillas que además se habrán aclimatado y por tanto nos  darán mejor resultado en sucesivos cultivos.



¿Y los que no tenemos balcón qué??

Esto tampoco es ya una excusa para que los que no disponen de un  espacio exterior puedab empezar ya a cultivar pues existen incluso  sistemas de huertos que no precisan de luz solar ya que ellos mismos  aportan la luz (artificial) y el calor que nuestras hortalizas  necesitan para su crecimiento y hasta nos avisan de cuando es necesario  aportar agua. Los que no quieran gastar dinero en éstos aparatos  siempre pueden poner la imaginación a trabajar y ponerse manos a la  obra ideando y fabricando sus propios huertos o escoger otras  alternativas como los cada vez más números huertos comunitarios  ubicados en las terrazas y parcelas de edificios de viviendas o los  llamados huertos de ocio, de los que me gustaría hablaros en otra  ocasión